Durante los días 6, 7 y 8 de agosto se desarrollaron recorridos, reuniones y actividades de mapeo participativo con comunidades de Alto Biobío, en el marco de la iniciativa Reserva de Caudal para el Río Queuco. Los encuentros permitieron recoger conocimientos, relatos y prácticas vinculadas al río, además de entregar información sobre la Reserva de Caudal y los Derechos de Aprovechamiento de Aguas.
La primera semana de agosto se realizaron diversas actividades junto a comunidades del Alto Biobío que habitan en torno al río Queuco, como parte del proceso que busca avanzar hacia una figura de protección para su caudal.
La jornada del 6 de agosto contempló un recorrido por las comunidades de Butalelbún, Trapa Trapa, Malla Malla y Cauñicú. A través de un stand informativo se compartió material sobre la iniciativa Reserva de Caudal para el Río Queuco y se entregó información relacionada con los Derechos de Aprovechamiento de Aguas.
Durante el 7 y 8 de agosto, en tanto, se desarrollaron encuentros con vecinas y vecinos de Butalelbún, además de una reunión con dirigentes de esta comunidad. Estas instancias permitieron profundizar en la relación que las comunidades mantienen con el río y en los distintos usos, valores y significados que se han construido en torno a él.
Uno de los principales recursos utilizados durante los encuentros fue la metodología de mapa participativo, mediante la cual las y los participantes identificaron puntos de interés y espacios vinculados a usos cotidianos, tradiciones y prácticas comunitarias. El ejercicio permitió reconocer el rol que cumple el Queuco no solo como fuente de agua, sino también como un espacio relacionado con la espiritualidad, el ordenamiento territorial, las costumbres y las formas de vida del pueblo mapuche-pewenche.
Los relatos compartidos durante estas jornadas también permitieron recuperar memorias y experiencias asociadas al río, desde espacios de recreación y encuentro hasta el uso de sus aguas para el consumo diario y la recolección de hierbas medicinales. Estas experiencias dan cuenta de una relación con el río que trasciende su dimensión ecológica y que forma parte de la vida social, cultural y comunitaria del territorio.
En paralelo, los espacios de información permitieron abordar aspectos relacionados con la gestión del agua y explicar en qué consiste la Reserva de Caudal, figura establecida en el Código de Aguas que permite reservar parte del agua de un río para fines de conservación, manteniéndola en el cauce y contribuyendo al resguardo de sus ecosistemas y de los usos asociados al territorio.
El proceso de Reserva de Caudal para el Río Queuco busca avanzar hacia la protección de su caudal, reconociendo su importancia para la biodiversidad y para la cultura del pueblo mapuche-pewenche y las comunidades de Alto Biobío. Para ello, la participación de sus habitantes constituye un componente fundamental, incorporando sus conocimientos y experiencias al proceso de comprensión y protección del río.
Las actividades desarrolladas durante agosto forman parte de un proceso que busca construir, desde el territorio, una propuesta de protección que considere tanto las necesidades ecológicas del río como los usos, valores, memorias y formas de vida que las comunidades han desarrollado históricamente en torno al Queuco.
