La iniciativa, impulsada junto a la Alianza Humedales Andinos, busca establecer lineamientos para regular la circulación de vehículos que transportan hidrocarburos, minerales y sustancias químicas en territorios de alto valor ecológico, cultural y espiritual, fortaleciendo la protección de los salares y humedales ancestrales.
Con la participación de integrantes de la comunidad, organizaciones territoriales y autoridades locales, la Comunidad Indígena Quechua de Ollagüe realizó la presentación oficial del “Protocolo de Circulación Controlada en Salares Altoandinos”, un instrumento comunitario que propone medidas para prevenir impactos ambientales derivados del tránsito de vehículos que transportan sustancias peligrosas a través de estos frágiles ecosistemas.
La actividad, desarrollada en la sede de la Comunidad Indígena Quechua de Ollagüe, marcó un nuevo paso en el trabajo colaborativo entre la Comunidad y las organizaciones que forman la Alianza Humedales Andinos, impulsando el fortalecimiento de la protección de los salares y humedales altoandinos, espacios que poseen una profunda relevancia ambiental, cultural y espiritual para el pueblo Quechua.
El Protocolo surge como respuesta a una preocupación creciente por los riesgos asociados al transporte de combustibles, minerales y otras sustancias potencialmente contaminantes. En los últimos años, accidentes como descarrilamientos de trenes de carga y volcamiento de camiones han evidenciado la vulnerabilidad de estos ecosistemas frente a eventuales derrames, con consecuencias que podrían afectar irreversiblemente la biodiversidad, las fuentes de agua y las prácticas tradicionales vinculadas al territorio.
El documento establece una serie de principios orientados a prevenir estos impactos, proponiendo mecanismos de resguardo y control sobre la circulación de vehículos que atraviesan las áreas comprendidas dentro de las demandas territoriales ancestrales de la comunidad. Además, busca promover un trabajo coordinado entre las comunidades, las instituciones públicas y los actores involucrados, poniendo en el centro la protección de los ecosistemas altoandinos y el respeto por los derechos territoriales indígenas.
Durante la jornada también se abrió un espacio de diálogo y trabajo colaborativo entre comunidades, organizaciones y autoridades, con el objetivo de fortalecer esta herramienta y proyectar su implementación. En este contexto, la presidenta de la Comunidad Indígena Quechua de Ollagüe, Julia Quispe Yucra, destacó la necesidad de avanzar hacia una regulación efectiva que permita anticipar y prevenir nuevos episodios de contaminación.
“En la actualidad no tenemos un control que nos ayude, sobre todo en los accidentes que han ocurrido. Hemos visto descarrilamientos de trenes que transportan materiales como plomo, zinc o azufre, y también el volcamiento de camiones que llevan combustible. Nuestro sueño es que este Protocolo pueda regir en un tiempo más y que podamos normar la circulación de vehículos”, señaló la dirigenta.
Asimismo, Quispe expresó la importancia de ampliar la participación institucional en las próximas etapas del proceso, incorporando a autoridades comunales, provinciales y regionales para fortalecer el alcance del documento. “Nos gustaría realizar una segunda reunión donde podamos contar con más autoridades para darle más cuerpo a este Protocolo, que es muy importante para nosotros y para la protección de los salares altoandinos”, agregó.
El Protocolo de Circulación Controlada en Salares Altoandinos se fundamenta en instrumentos como el Convenio 169 de la OIT, el Decreto Supremo N.° 66 sobre Consulta Indígena y la legislación ambiental chilena, reafirmando el derecho de las comunidades a participar en las decisiones que afectan sus territorios y contribuyendo a la protección de ecosistemas únicos que cumplen funciones esenciales para la biodiversidad y la disponibilidad hídrica en el norte de Chile.
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